Prácticamente la totalidad de las operaciones comerciales entre empresas (también entre empresarios individuales o profesionales autónomos) se instrumentan mediante ventas a crédito. Es decir, mediante transacciones en las que el comprador adquiere los bienes o servicios que necesita, comprometiéndose a pagar la factura en un plazo de tiempo futuro.
Dicha práctica es eficaz para facilitar e incentivar la venta. Ahora bien, es evidente que conlleva incertidumbre respecto al cobro de las facturas, por lo que es de vital importancia gestionar adecuadamente esa situación para que no afecte a la buena marcha de la empresa, ni ponga en peligro su supervivencia.
La morosidad de las empresas es una cuestión muy relevante sobre la que se ha legislado. Se han establecido plazos máximos para cobrar facturas, siendo estos inferiores a los que utilizaban habitualmente.
Esta normativa, en la práctica, no se cumple, como muestran los recientes datos del ‘Observatorio de la Morosidad‘ de Cepyme que sitúan hasta 20 días por encima de los plazos establecidos por Ley.
Esta regulación no es suficiente para reducir el riesgo de impago de facturas y los más afectados por esta situación son los autónomos y las pequeñas y medianas empresas.
Una realidad que en los primeros cuatro meses de 2024, nos ha llevado a que el número de insolvencias empresariales en España haya aumentado un 23,7% en comparación con el mismo período de 2023 (según informe de Solunion).
Frente a esta situación, el seguro de crédito es, sin duda, la mejor y más eficiente solución para reducir ese riesgo de impago, ya que:
– Previene, mediante información crediticia sobre solvencia de los clientes, que ayuda en el momento de la concesión de los créditos a los clientes. Y se posibilita financiar las facturas.
– Actúa gestionando la reclamación y recobro de facturas impagadas.
– Resarce de las pérdidas que supone el impago de una factura, indemnizando hasta el 95% de la misma.
Toda empresa ha de gestionar la relación comercial con sus clientes. Y el seguro de crédito es la mejor opción, que profesionalizando la operativa interna de la empresa, además aporta ventajas adicionales al “auto seguro”:
– Es una herramienta de prospección del mercado y de selección de clientes.
– Permite al asegurado facilitarle la toma de decisiones comerciales y actúa como elemento disuasorio frente a posible clientes morosos.
– Se protege la cuenta de resultados de la empresa mediante la indemnización.
– Se reducen los costes en la gestión de créditos y los cobros a clientes.
– Facilita la negociación con entidades bancarias, ya que el seguro proporciona estabilidad a la empresa minimizando el riesgo que pueda asumir el banco.
– Soluciones a medida de cada cliente.
El seguro de crédito proporciona la estabilidad financiera que tu empresa necesita para seguir creciendo. Podrás tomar decisiones empresariales con mayor seguridad y sobretodo proteger tu facturación para asegurar el éxito a largo plazo de tu negocio.
Quedamos a tu disposición para cualquier duda que te pueda surgir.
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